| [Advertencia del editor, siglo XIX]
Casualmente llegó a nuestras manos un
manuscrito, que con el modesto título de "Apuntaciones sobre el cultivo del nopal y
cría de la cochinilla", contiene las reglas que deben observarse en el plantío del
nopal, siembra del insecto, su recolección y demás operaciones hasta obtener la grana
que constituye en el día la principal riqueza de estas islas. Persuadido de la utilidad
que puede reportar a toda la provincia con la publicación de este manuscrito, he obtenido
el permiso del autor para imprimirlo en el mismo lenguaje usual y corriente con que se
halla redactado, a fin de ponerlo al alcance de todas las personas que en el día están
dedicadas a este género de industria. La concisión y claridad con que este artículo
aparece escrito, al mismo tiempo que la exactitud de las observaciones hechas por el
propio autor, que ha cultivado la cochinilla desde el año de 1834, le hacen utilísimo y
necesario a todos. (1846)
1.HISTORIA:
En el año de 1820 llegaron a Cádiz
con dirección a su Sociedad económica ocho nopales o higueras tunas de América, las que
venían cargadas del insecto llamado Cochinilla. La Sociedad consiguió en el mismo año
una generación numerosa, y en su consecuencia las Cortes mandaron por su decreto de 29 de
Junio de 1822, que se excitase el celo de las Sociedades económicas de las otras
provincias, que por su temperatura permitiesen el cultivo de este insecto. Ninguna
parecía más a propósito que la de Canarias, y bien lo comprendió asi el canónigo D.
José Quintero Estévez, a quien se le debe en gran parte el rápido vuelo que ha tomado
en las islas la plantación de la Cochinilla. Este laborioso eclesiástico, verdadero
amigo del país, hizo venir de Cádiz algunos insectos, y a fin de propagarlos practicó
diferentes ensayos, todos con el mejor éxito, llegándose a persuadir que algún día
constituiría, el cultivo de la grana, la principal riqueza de las Canarias.
En el año 1825 los señores D. Juan
Mengliorini y D. Santiago de la Cruz, que habían verificado igualmente sus ensayos en
diferentes puntos de la isla de Tenerife, también con felices resultados, publicaron una
memoria sobre el nopal y cria de la cochinilla de América, para el uso de los labradores
canarios; cuya instrucción ha sido utilísima para el reducido cultivo de los primeros
años de su propagación. Progresivamente se ha ido aumentando ese cultivo, y es llegado
el presente año de 1846, en que un movimiento general como si fuera un golpe eléctrico,
ha puesto en acción a todos los propietarios y labradores, que hasta ahora habían
permanecido pacíficos espectadores, y ya no queda rincón en las islas en donde no se
ensaye el cultivo de la grana. En tales circunstancias, haciendose en el día el cultivo
por fanegada, creemos que será útil a los nuevos cultivadores indicarles las reglas que
deben seguirse sobre el plantío del nopal, la propagación del insecto, su recolección,
etc; pues a la verdad, la memoria de los Sres. Menglorini y Cruz es ya ineficaz, por
hallarse contraidas sus observaciones al limitado cultivo que hicieron en macetas en años
pasados.
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