| 4. VIDA DE LA COCHINILLA:
17.- Esparcido el insecto en las
tuneras, a los dos o tres días, después de haber dejado el punto de su morada, clava su
pico, que es una especie de chupador que tiene en la parte inferior de su cabeza, y que le
sirve para alimentarse. Allí permanece asido hasta su muerte; de modo que si por alguna
causa se desprende, no vuelve a agarrarse, y perece.
18.- Pasado un mes de nacido el insecto, se forman unos capullitos que parecen de
algodón, de los que salen unas pequeñas moscas con dos alas blancas que vienen a ser los
machos. Estos en nuestro concepto no son necesarios para la fecundación en todas las
generaciones; a pesar de que se cree generalmente lo contrario; pues repetidas
observaciones nos han demostrado que la hembra desova sin la concurrencia del macho.
"Creemos con Mr. Balinville que en la cochinilla se verifica la fecundación como en
los pulgones, ésto es, sin que sea necesario el macho en todas las generaciones,
entendiéndose la influencia de unas fecundaciones primitivas a muchas generaciones
sucesivas. Aislando las hembras hemos obtenido en el espacio de un año hasta tres
generaciones, y sólo notamos que en la última de éstas no fue el desove tan
abundante".
19.- La cochinilla desde que nace hasta que empieza a desovar emplea ochenta o cien días
siempre este periodo es más corto en verano que en invierno. Lo mismo se observa en los
parajes cálidos, en donde crece más pronto que en los fríos; por cuya razón las
cosechas de las costas del Sur se anticipan siempre a las del Norte.
20.- Durante el invierno de la vida de la cochinilla no necesita ésta otro cuidado que
preservarla de los enemigos que la destruyen. Uno de ellos es un pequeño insecto de color
negro con dos manchas rojas sobre sus alas, que vulgarmente llaman San Antón. Su larva
aparece en los nopales por la primavera, y se nutre de la cochinilla pequeña. Otro es una
especie de polilla que fabrica en las mismas tuneras su capullo, tejido de pequeñas
pajillas en figura piramidal. Los pájaros, las gallinas, los ratones, y sobre todo los
lagartos son otros tantos enemigos de aquel preciado insecto.
21.- Los lagartos son sin duda los que hacen más daño a la cochinilla. El mejor medio
para ayudarlo es limpiar las tuneras de las piedras y malezas en donde se abrigan. Esto
importa más que el veneno que en algunos puntos acostumbran poner en las paredes, pues de
este modo no se consigue exterminarlos completamente.
22.- Ya tenemos dicho que deben limpiarse los nopales de las telas de araña que con
frecuencia se forman en ellos, mas no de los capullitos y polvo blanco que cria la
cochinilla, según recomendaba la cartilla de Menglorini; pues ésto, lejos de ser útil,
ocasionaría la pérdida de muchos insectos, que por necesidad se desprenden de la planta.
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