| PLANTIO DEL NOPAL:
1.- La higuera de indias que también
se llama nopal o tunera es una planta americana, que habiéndose connaturalizado en estas
islas desde los primeros años de su conquista, se ha hecho, digámoslo asi, indígena del
país, puesto que vegeta en todas partes, desde las orillas del mar hasta las montañas
más encumbradas. Sin embargo, no crece con igual lozanía en todas las zonas, notándose
que en los parajes cálidos es en donde vive con más robustez, con tal de que reciba
riego.
2.- Hay entre nosotros cuatro especies
de tuneras, una de hoja o paleta muy grande y ancha, que es en la que se trajo por primera
vez la cochinilla a estas islas, y se cultiva por curiosidad en algunos jardines; otra que
tiene la hoja muy corta y de figura de corazón, la que por sus muchas puas o picos se
suele plantar sobre las cercas de las heredades; la tercera especie produce unos higos
encarnados y tiene también largas espinas; y la cuarta, en fin, nos suministra el sabroso
higo tuno, siendo la más abundante en el país. La primera, si bien crece en ella el
insecto, hemos observado que prefiere la tuna común, y que en ésta se adelanta y nutre
mejor. La segunda y tercera especies nos son utilísimas, porque nos proporcionan los
picos para el plantío, como más adelante veremos; si bien para este objeto, damos la
preferencia a la última, por cuanto aquellos son más pequeños y por lo mismo más a
propósito para el uso a que se destinan, no habiendo el temor de que puedan enfermar la
penca, como suele acontecer con las espinas de la segunda especie. De estas cuatro
variedades de nopales, la única que debe emplearse para la siembra de la cochinilla es la
cuarta especie, tanto por ser la más abundante en todas las islas, como porque en ella se
cría mejor el insecto.
3.- Para hacer el plantío de los nopales es preciso distinguir los terrenos de riego de
los que no lo son. En los primeros se hacen surcos de una "tercia" o más de
profundidad a dos "varas" de distancia, a fin de poder verificar cómodamente la
siembra y recolección de la cochinilla; los plantones se colocaran con la separación de
una "vara" los unos de los otros, o más reunidos si la tierra es feraz, pues el
objeto de apartarles está sólo en evitar que la multitud de sus raices la chupen y la
debiliten. Los surcos se hacen más fácilmente con el arado, ahondando después con la
hazada. En los terrenos que no tienen riego conviene verificar el plantío en hoyas algo
más profundas, a no preparareles ante una ligera "caba", que es siempre lo
mejor, guardando la distancia de dos "varas" en cuadro de uno a otro pie.
4.- La experiencia nos ha acreditado que el mejor método para ejecutar el plantío de la
tunera es el siguiente:
Se cortan los plantones quebrándolos por las articulacione sin lastimarlos, a fin de que
no se pudran; se exponen después al sol por ocho o diez días para que se cicatricen las
roturas. Los hoyos o surcos estarán hechos con anticipación con el objeto de que la
tierra se halle seca al tiempo del plantío; y al verificarse éste se cubrirá como dos
tercios de una penca, poniendo la tunera perpendicularmente y colocando sus brazos en la
dirección de las calles. A los 20 ó 30 días, que es cuando han empezado a arraigar, se
les debe dar riego para que los no pales ahijen desde luego.
5.- Los que deseen ver pronto el producto de la cochinilla sin que se debilite la penca
pondrán suficiente cantidad de estiércol al pié de cada uno de los plantones, sean o no
los terrenos de riego; procurando además, que aquellos se compongan de tres o más hojas.
De esta manera a los seis meses del plantío se hallarán las tuneras que reciban riego en
disposición de criar el insecto, y al año, la de los terrenos de "sequero",
sin haber temor de que el vegetal se pierda como de lo contrario podría suceder, pero
cuidando que el insecto no desove completamente en la misma paleta.
6.- El terreno sembrado de tuneras bajo el método indicado se puede utilizar interín
aunque a éstas no se les ponga cochinilla, sembrando por medio de las calles, guisantes,
trigo u otra semilla de esta naturaleza; en lo que no se causará notable perjuicio a los
nopales con tal que no se lastimen sus raices con la hazada.
Continúa en
Siembra de la cochinilla.
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