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HISTORIA DEL CULTIVO DEL NOPAL
Y CRIA DE LA COCHINILLA EN CANARIAS. SIGLO XIX.
PLANTÍO DEL NOPAL
1.- La higuera de indias que también se llama nopal o tunera es una planta americana, que habiéndose
connaturalizado en estas islas desde los primeros años de su conquista, se ha
hecho, digámoslo asi, indígena del país, puesto que vegeta en todas partes, desde las orillas del mar
hasta las montañas más encumbradas. Sin embargo, no crece con igual lozanía en todas las zonas, notándose
que en los parajes cálidos es en donde vive con más robustez, con tal de que reciba riego.
2.- Hay entre nosotros cuatro especies de tuneras, una de hoja o paleta muy grande y ancha,
que es en la que se trajo por primera vez la cochinilla a estas islas, y se cultiva por curiosidad
en algunos jardines; otra que tiene la hoja muy corta y de figura de corazón, la que por sus
muchas puas o picos se suele plantar sobre las cercas de las heredades; la tercera especie produce
unos higos encarnados y tiene también largas espinas; y la cuarta, en fin, nos suministra
el sabroso higo tuno, siendo la más abundante en el país.
La primera, si bien crece en ella el insecto, hemos observado que prefiere la tuna común, y que en
ésta se adelanta y nutre mejor. La segunda y tercera especies nos son utilísimas, porque nos
proporcionan los picos para el plantío, como más adelante veremos; si bien para este objeto, damos
la preferencia a la última, por cuanto aquellos son más pequeños y por lo mismo más a
propósito para el uso a que se destinan, no habiendo el temor de que puedan enfermar la penca, como
suele acontecer con las espinas de la segunda especie. De estas cuatro variedades de nopales, la única
que debe emplearse para la siembra de la cochinilla es la cuarta especie, tanto por ser la más
abundante en todas las islas, como porque en ella se cría mejor el insecto.
3.- Para hacer el plantío de los nopales es preciso distinguir los terrenos de riego de los que no lo son. En los primeros se hacen surcos de una "tercia" o más de profundidad a dos "varas"
de distancia, a fin de poder verificar cómodamente la siembra y recolección de la cochinilla;
los plantones se colocaran con la separación de una "vara" los unos de los otros, o más reunidos si la tierra
es feraz, pues el objeto de apartarles está sólo en evitar que la multitud de sus raices la chupen y
la debiliten. Los surcos se hacen más fácilmente con el arado, ahondando después con la hazada.
En los terrenos que no tienen riego conviene verificar el plantío en hoyas algo más profundas, a no
preparareles ante una ligera "caba", que es siempre lo mejor, guardando la distancia de dos "varas"
en cuadro de uno a otro pie.
4.- La experiencia nos ha acreditado que el mejor método para ejecutar el plantío de la tunera es el siguiente:
Se cortan los plantones quebrándolos por las articulacione sin lastimarlos, a fin de
que no se pudran; se exponen después al sol por ocho o diez días para que se cicatricen las roturas.
Los hoyos o surcos estarán hechos con anticipación con el objeto de que la tierra se halle seca
al tiempo del plantío; y al verificarse éste se cubrirá como dos tercios de una penca, poniendo la tunera
perpendicularmente y colocando sus brazos en la dirección de las calles. A los 20 ó 30 días, que
es cuando han empezado a arraigar, se les debe dar riego para que los no pales ahijen desde luego.
5.- Los que deseen ver pronto el producto de la cochinilla sin que se debilite la penca pondrán suficiente
cantidad de estiércol al pié de cada uno de los plantones, sean o no los terrenos de riego;
procurando además, que aquellos se compongan de tres o más hojas. De esta manera a los seis
meses del plantío se hallarán las tuneras que reciban riego en disposición de criar el
insecto, y al año, la de los terrenos de "sequero", sin haber temor de que el vegetal se pierda como
de lo contrario podría suceder, pero cuidando que el insecto no desove completamente en la
misma paleta.
6.- El terreno sembrado de tuneras bajo el método indicado se puede utilizar interín aunque a éstas
no se les ponga cochinilla, sembrando por medio de las calles, guisantes, trigo u otra semilla
de esta naturaleza; en lo que no se causará notable perjuicio a los nopales con tal que no se
lastimen sus raices con la hazada.
Continúa en 3.
Siembra de la cochinilla.
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